Felicidad, la grandeza de las pequeñas cosas

Según la RAE, felicidad es:

  1. f. Estado de grata satisfacción espiritual y física.
  2. f. Persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz. Mi familia es mi felicidad.
  3. f. Ausencia de inconvenientes o tropiezos. Viajar con felicidad.

 

Por otra parte, Mahatma Gandi dijo que “Felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces, está en armonía”.

Por tanto, podríamos decir que ser feliz es estar satisfecho, ser coherente con uno mismo, rodearnos de personas a las que queremos y nos quieren, y tratar de no acumular muchos problemas. Pues no parece tan difícil, ¿no crees? Y entonces, ¿por qué es tan difícil ser feliz? ¿Por qué todo el mundo anda buscando la felicidad como Indiana Jones buscaba el Arca Perdida?

La cuestión es que muchas personas confunden la felicidad con la comodidad. Se sitúan, se anclan y se agarran a su zona de confort creyendo que eso es la felicidad. Lo que ocurre es que, como eso NO es felicidad, sino comodidad, tarde o temprano se sienten insatisfechos, frustrados o creen que les falta algo, pero no saben qué es. La buena noticia es que sentirse así puede ser un comienzo importante si lo detectamos y dejamos que nuestra voz interior hable, aunque a veces no nos guste o no entendamos lo que dice. Abre los ojos, pon atención y permítete experimentar esas sensaciones incómodas. Detrás de ello puede estar la felicidad esperándote.

Luego hay gente que se lía a buscar la felicidad como loca, sin ton ni son, a analizar todas las cosas que pueden proporcionar felicidad, las valoran y sopesan. Suele coincidir con que se saltan el paso de escucharse por dentro, porque claro, como es un poco incómodo e incluso doloroso en ocasiones, obvian esta primera parte para ir directamente al grano. Pues es una pena, pero esto no suele funcionar, sino que suele producir el efecto contrario; tanto buscar genera aún más ansiedad, porque por más que buscan no encuentran y es la pescadilla que se muerde la cola.

La felicidad no va de buscar, va de experimentar, de sentir, de fluir, de cambiar ciertos patrones antiguos.

El problema es que, por nuestra cultura, a muchos nos han hecho creer que la felicidad consiste en tener éxito en la vida y tener éxito en la vida generalmente está relacionado con tener una carrera profesional alucinante, ascender y ganar cada vez más dinero en una empresa multinacional (a poder ser). Si te dedicas a lo que te apasiona y has luchado para conseguirlo, ¡enhorabuena, seguro que eres uno de los afortunados que ha logrado la cima de la felicidad! Pero si has hecho todos esos sacrificios renunciando a tus sueños o a tu tiempo, quizá este sea uno de los antiguos patrones que debes modificar. Porque la felicidad no es necesariamente sinónimo de éxito profesional.

Y, si no, que se lo digan a los noruegos, que este año 2017 han sido los elegidos como el país más feliz del mundo. La sostenibilidad social y económica, la esperanza de vida, la libertad, la generosidad y la ausencia de corrupción son los motivos que les han llevado a alzarse con este peculiar título.

Pero por no quedarnos con un solo país, en este artículo puedes ver los 10 países más felices del mundo según la ONU. Estos factores son los que sitúan a estos países a la cabeza de los más felices:

  • El apoyo entre los ciudadanos (cooperación).
  • Participar y sentirse escuchados.
  • La naturaleza y disfrutar de momentos al aire libre.
  • El bienestar.
  • El fomento de la actividad física.
  • La conciliación entre la vida personal y profesional (tiempo libre).

 

Podemos poner el foco por ejemplo en Dinamarca, que ha creado su propio modelo de felicidad, el Hygge. Es una palabra danesa que no tiene una traducción concreta, pero que viene a representar algo así como una actitud, un estilo de vida que se basa en pasar tiempo con la gente que queremos, disfrutar del hogar o de un lugar acogedor y agradable, disfrutar del momento y apartar los problemas y las obligaciones. ¿Suena bien, no? Alguna de las cosas que promueve el Hygge son:

  • Llevar a cabo actividades relajantes en nuestro hogar tales como leer, deleitarse con una taza de té en el sofá mientras vemos una película, charlar en familia, cocinar…
  • Decorar nuestro hogar con colores y materiales agradables, convertir nuestros espacios en sitios acogedores, encantadores, que inviten al bienestar. Las velas, las luces cálidas y materiales como la madera son elementos que atraen estas sensaciones.
  • Proporcionarnos y permitirnos momentos de goce personal.

 

Ahora que hemos aprendido un poco de lo que hacen en otros países para ser más felices, vamos a elaborar una lista de todas esas cosas sencillas de la vida que podemos experimentar para sentirnos más felices:

  • Sé asertivo, ten clara nuestra lista de derechos asertivos. Practicar la asertividad es sin duda un buen paso para proporcionarnos bienestar y paz mental. Lo primero de todo, aprende a decir NO.
  • Rodéate de gente positiva, que te sume y no te reste. Huye de la gente tóxica.
  • Viaja. Invierte tu dinero en experiencias más que en cosas materiales.
  • Escucha música y disfruta de ella; canta y baila sin juzgarte, como si nadie te observase. Siente el ritmo y déjate llevar.
  • Expresa gratitud. Ser agradecido, reconocer cuando alguien hace algo bueno por nosotros y hacérselo saber tiene efectos muy positivos a nivel psicológico.
  • Haz algo diferente, experimenta nuevas sensaciones, vive una emoción distinta; bucea, monta en globo, haz una ruta por la montaña…
  • Ayuda a otras personas. Esto hará que nuestro tiempo tenga un valor especial y obtendremos una gran satisfacción.
  • Disfruta de tu entorno, de la naturaleza, sal a pasear, contempla la belleza del paisaje.
  • Perdona. A los demás y a ti. El perdón tiene efectos curativos en nuestras emociones.
  • Quiérete y haz las cosas con amor.
  • Haz cosas con tus propias manos, figuras de arcilla, monta puzzles, pinta…
  • Abraza de verdad. Cada día, a tu pareja, a tus hijos, a tus amigos.
  • Busca equilibrio entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio. Diviértete, saborea cada día.
  • Disfruta de los tuyos, de amigos, de familia.
  • Conoce gente nueva que te aporte y te enseñe nuevos puntos de vista diferentes a los tuyos, que te motive, que sea interesante.
  • Sé positivo y optimista. Intenta encontrar siempre algo bueno, incluso una mala experiencia contiene un aprendizaje, no dejes de verlo.
  • Take it easy! O lo que es lo mismo, hazlo fácil, háztelo fácil. Huye de las prisas y anímate a llevar una slow life, es decir, una vida más tranquila y placentera (si te lo perdiste, aquí te damos algunas claves sencillas y súper efectivas para lograrlo).
  • Relaja la mente. Puede sonar complicado, pero no lo es tanto. En este artículo te damos algunos consejos para hacerlo.

 

Como decía la canción, “Felicidad, qué bonito nombre tienes”. ¿Te animas a empezar hoy mismo a poner en práctica esta lista? ¡A ser felices!

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1 comentario en «Felicidad, la grandeza de las pequeñas cosas»

  1. Un post muy interesante y para recapacitar. Las pequeñas cosas son las pequeñas alegrías que nos despiertan sonrisas o bienestar en el día a día. Saber aprovecharlas te ayudará mucho a la hora de coger fuerzas para el día siguiente. Por ejemplo, pasar tiempo de calidad con tus pequeños es una buena forma de conseguirla.

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