Verdades y mentiras sobre los tiburones, los reyes del océano

Los tiburones son unos animales asombrosos, bellísimos, pero siempre han estado envueltos por cierto halo de misterio. A lo largo del tiempo y debido a todo tipo de sucesos, han despertado gran curiosidad y también se han creado bastantes mitos sobre ellos. Algunas de las historias que se cuentan son ciertas, pero la mayoría de estos relatos no tienen fundamento y perjudican bastante la reputación de estos animales.

El ser humano ha tratado injustamente a los tiburones y, ya sea por aprovechar sus recursos o debido a miedos injustificados, ha cometido innumerables fechorías contra los escualos.

Para despejar algunas dudas y dibujar un retrato mucho más real de los tiburones, vamos a contar las verdades y las mentiras sobre estos habitantes de las profundidades marinas.

Algunas de las verdades sobre ellos:

  • Hay más de 300 especies de tiburones, de las cuales solo cuatro, por pura estadística, serían un peligro potencial para las personas.
  • El tiburón más grande de todos, el tiburón ballena, —que además es el pez más grande del mundo (recordemos que las ballenas son mamíferos y no peces)—, solo se alimenta de plancton, por tanto los humanos no tienen nada que temer de este animal. El tiburón peregrino también es enorme y come únicamente plancton y peces diminutos. Tanto es así, que si se les mete por error un pez algo más grande en la boca, lo suelen escupir intacto al instante.
tiburón ballena
*tiburón ballena

 

  • Otros tiburones más pequeños, como por ejemplo el tiburón azul o el cazón, se conforman con sardinas y peces pequeños, y a nosotros nos ven más como una amenaza que otra cosa.
*tiburón azul
*tiburón azul

 

  • Tienen en el morro unas ampollas a modo de sensores que son capaces de detectar campos electromagnéticos, como los campos magnéticos terrestres. Les sirven para orientarse y para conocer el estado de salud de sus presas, a las que son capaces de localizar a gran distancia.
  • La línea lateral que recorre los costados de su alargado cuerpo les sirve para detectar movimientos y cambios de presión. Gracias a esas líneas y a los sensores de su morro es imposible sorprender a un tiburón, siempre saben lo que ocurre a su alrededor aunque no lo vean.
  • Los tiburones tienen lo que se llama tapetum lucidum, un complejo sistema de lentes y espejos en el interior del ojo que les permite ver la luz amplificada tres veces, por tanto tienen una vista espectacular. Por ejemplo durante la noche perciben tres veces más luz que nosotros.
  • Habitan en nuestro planeta desde hace más de 400 millones de años, y desde entonces prácticamente no han sufrido ninguna evolución. Los científicos, tras años de investigación y estudio, determinaron que su organismo ya es perfecto y por eso no necesitan evolucionar en nada.
  • Las aletas de tiburón son un producto cotizadísimo, sobre todo en mercados asiáticos, tanto para su uso en la medicina tradicional, como por fines culinarios. La forma en la que los pescadores lo extraen es capturando al tiburón y cortándole las aletas aún vivo. Una vez las tienen, tiran de nuevo al tiburón al mar donde mueren ahogados en el fondo, porque no se pueden mover.

 

Algunas de las falsedades que se cuentan sobre ellos son:

  • El consumo de cartílago de tiburón —muy utilizado en la medicina tradicional china y como suplemento nutricional en otras culturas—, no está demostrado científicamente que tenga ningún beneficio para nuestro organismo. La medicina actual afirma que el cartílago de tiburón no tiene ningún beneficio sobre la salud de las personas. Y sin embargo es unos de los motivos por los que más se matan tiburones en todo el mundo. Es cierto que poseen un sofisticadísimo sistema inmunológico que les protege de casi cualquier cosa. La mitología popular y el afán comercial sin escrúpulos han extendido la idea de que si se induce un cáncer a un tiburón, él mismo se regenera y se cura. De ahí que se piense que el consumo de cartílago podría proporcionar a las personas las mismas habilidades autocurativas, pero esto es absolutamente falso y no tiene ningún fundamento científico.
  • Al contrario de lo que se cree, a los grandes tiburones, como el tiburón blanco o el tiburón tigre, no les gusta la carne humana. Prefieren carnes más ricas en grasas como las de las focas o los leones marinos. De ahí que normalmente cuando ha habido un ataque de un tiburón a un humano, no se lo comen entero. Muerden generalmente por error y suelen escupir la presa porque se dan cuenta de que no es lo que deseaban comer. Obviamente, la mordedura suele ser mortal. La mayoría de los ataques son a surfistas —uno de los grupos más afectados por ataques de tiburón al año— y es porque los escualos, desde abajo, confunden la forma de la tabla de surf con la silueta de las focas en la superficie.
*tiburón blanco
*tiburón blanco

 

*tiburón tigre
*tiburón tigre

 

  • La película Tiburón de Steven Spielberg fue terrible para la reputación de estos peces, demonizándoles por completo, convirtiéndoles en unos seres sanguinarios. A nivel ecológico, esto supuso un grave acontecimiento. De hecho, el propio Spielberg se arrepintió de la imagen tan negativa que había ofrecido de estos animales y creó una asociación para asegurar su conservación.

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  • Los tiburones no son tan voraces ni tragones como se les pinta, comen lo justo y necesario, de hecho a veces no comen todos los días si no lo necesitan.

 

Esperamos que con este post hayas conseguido conocer un poco mejor a los tiburones y aprendamos a no tratarles injustamente, recordemos que están en peligro de extinción, así que la clave es el respeto.

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