Una calle de París y otros secretos de la capital francesa

Quizá te estés preguntando si es posible que sigan existiendo rincones poco visitados en una ciudad que lleva décadas siendo capital del turismo mundial. La respuesta está clara: ¡desde luego! Aquí te vamos a desvelar algunos lugares que debes añadir a tu lista de sitios a visitar en París.

Y si vamos a explorar “la ciudad del amor”, lo suyo es hacerlo empezando por uno de los rincones más románticos de la capital francesa: el Templo del Amor. También se lo conoce como Temple Romantique y se encuentra en Île de Reuilly, una isla situada en medio del lago del parque público más grande de París, el Bois de Vincennes. Alguien lo ha descrito como “un lugar para susurrarse palabras de amor al oído, en medio de un pequeño lago, mientras escuchas a los patos y a los pájaros”. Este parque se encuentra un poco alejado del centro de París pero realmente merece la pena desplazarse hasta aquí para contemplar esta edificación de 1860 influenciada por el movimiento Rococó. Existe otro templo exactamente igual en el parque de Buttes-Chaumont, pero la ventaja de este es que está en un lugar menos concurrido. Puedes acceder a la Île de Reuilly cruzando el puente que se encuentra en la otra orilla del lago o, si realmente quieres impresionar a tu pareja, alquila un bote y rema hasta el templo.

Y ya que hemos mencionado el Parc des Buttes-Chaumont, añade este lugar a tus visitas obligadas. En este parque encontrarás una cascada de 30 metros, un puente suspendido, un lago, una gruta y el templo idéntico al que acabamos de comentar.

Si te alejas un poco del Parc des Buttes-Chaumont, te encontrarás con un pueblo de hace dos siglos escondido en medio del Distrito XIX (XIX arrondissement). A este ‘pueblo dentro de la ciudad’, solo se puede acceder subiendo tres escaleras o siguiendo una sinuosa carretera. Cuando te encuentres con estas casas de finales del XIX que conforman el Quartier de La Villette y el Quartier d’Amérique te parecerá que has vuelto atrás en el tiempo. Desde la cima de la colina, gozarás de una vista espectacular de Montmartre y del Sagrado Corazón. Date unos minutos para reponerte de la impresionante visión y mira hacia abajo. Verás uno de los tres viñedos que aún existen en París: Clos Montmartre. Hoy en día, estos viñedos del Distrito XVIII continúan con la producción vitícola (unas 1.700 botellas al año) pero no vas a poder encontrar sus vinos en ninguna tienda. Si quieres probar estos caldos, tu mejor oportunidad será intentar catarlos durante la Fête des Vendanges de Montmartre.

La Conciergerie es uno de los edificios seculares góticos que mejor evocan la Revolución Francesa. Junto a la Sainte-Chapelle, que se encuentra unos metros más abajo, la Conciergerie formaba parte del palacio medieval de los reyes Capetos. Cuando la monarquía decidió establecer el Louvre como su residencia oficial, la Conciergerie pasó a ser una prisión. En ella estuvieron muchos de los que acabaron en la guillotina. Maria Antonieta fue una de las ilustres moradoras de sus celdas y la que ella ocupó es ahora una capilla.

Y ya que hemos mencionado la Sainte-Chapelle, esta es otra de las visitas que tampoco deberías pasar por alto. Se trata de una iglesia con espectaculares vitrales que representan más de mil escenas bíblicas. La encontrarás escondida en medio del Palacio de Justicia. Originalmente, la Sainte-Chapelle era la iglesia privada de los reyes y te cautivará la mágica atmósfera que crea la luz al entrar por sus enormes vitrales de colores.

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Si has visitado el Highline Park de Nueva York, debes saber que en realidad está inspirado en un parque parisino: el Promenade Plantee. Un parque construido en un puente abandonado que se eleva por encima de las calles que van de la Bastilla a Vincennes. Un escénico paseo de 4,7 kilómetros desde el que tendrás unas vistas maravillosas de los edificios Art Decó que lo rodean.

Si pensabas que la única Estatua de la Libertad del mundo es la de Nueva York, estás equivocado. En París existen dos más. Incluso puedes encontrar una réplica exacta de la antorcha que lleva la estatua americana.

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¿Sabías que la cancha de baloncesto más antigua del mundo está en París? A pesar de que el baloncesto se inventó en el Springfield College de Masachusets (EEUU), en el sótano del YMCA del Distritio IX construido justo un año después de la invención de este deporte (1891), podrás ver esta pista. Cada sábado se siguen organizando partidos para los huéspedes del hostel, así que si te gusta el baloncesto, reserva una habitación y siéntete parte de la historia del deporte.

En el Distrito XII puedes ver una curiosa comisaría policial de estilo Art Decó a pesar de que no fue construida en los años 30 del siglo pasado sino en 1991. Fue diseñada por Manolo Núñez-Yanowsky inspirándose en la escultura del “Esclavo moribundo“ de Miguel Ángel. Encuéntrala en la esquina de la avenida Daumesnil y Rue de Rambouillet.

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Y si te decimos que puedes ver campos de melocotoneros en París, ¿nos creerías? Pues sí. En el barrio de Montreuil, en el lado oeste de la ciudad, existieron durante siglos huertos de árboles frutales en los que se cultivaba fruta para personalidades como la Reina de Inglaterra o el rey Luis XIV. Hoy en día, y gracias a la ONG Murs à Pêches, se sigue manteniendo la tradición de cuidar de estos árboles. Si quieres puedes visitarlos los domingos por la tarde.

Y ahora una de cementerios. Aunque muchos de los que visitan París no se pierden el Cimetiere Père Lachaise (Jim Morrison es uno de sus ilustres moradores), existe otro que también merece ser visitado: el cementerio de Montmartre (Distrito XVIII). Lo curioso de este lugar es que una parte del mismo se encuentra bajo un puente. Haussmann, en su empeño por construir una carretera que facilitara el acceso a Montmartre, decidió edificar un puente y eso implicó cambiar algunas tumbas de sitio. No todas las familias de los fenecidos estuvieron de acuerdo y por eso hoy en día siguen existiendo algunos mausoleos ubicados debajo del viaducto.

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¿Y qué podría ser más típico de París que dar una vuelta por la ciudad en un Citröen 2CV? Si quieres puedes hacerlo gracias a 4 Rues sous 1 Parapluie. Uno de sus conductores, ataviado con la característica camiseta bretona, vendrá a buscarte para llevarte a dar una vuelta por París en un Citröen 2CV cabriolé. Solo necesitas una baguette, un poco de queso y una buena botella de vino para sentirte parte de la mística de esta ciudad tan especial.

Y si eres del tipo de personas a las que les gusta callejear y hablas inglés, no te pierdas estas calles semi-secretas que te propone Bonjour Paris.

Ahora ya no tienes excusa para no volver a París. Bon voyage!

 

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