ESTAMBUL, CIUDAD DE CONTRASTES

Estambul es una ciudad de contrastes. Su situación estratégica como puente entre dos continentes —Asia y Europa—, hace que posea el encanto de las civilizaciones orientales más antiguas, conservando el bullicio de los bazares y el olor a especias, el sonido de las mezquitas durante la llamada a la oración que envuelve cada rincón y la arquitectura típica del tiempo de los sultanes. Todo esto se mezcla con la modernidad que ofrece su cara más occidentalizada. En la plaza Taksim (zona Beyoglu) podemos disfrutar de multitud de bares y restaurantes, de marcha nocturna y música en directo.

10 Cosas imprescindibles que hacer en Estambul:

1. Visitas que no te puedes perder. La mezquita Azul, llamada así por los azulejos que la decoran, posee impresionantes vidrieras, y un patio con una hermosa fuente de las abluciones. La basílica de Santa Sofía es el símbolo de Estambul. Esta iglesia bizantina transformada en mezquita, y ahora convertida en museo es, sin duda, una de las visitas obligadas en la ciudad. Merece la pena destacar la espectacular cúpula, los mosaicos bizantinos y los gigantescos medallones dorados. La cisterna de la Basílica es un pasadizo subterráneo que albergaba los depósitos de agua de la ciudad. Con 336 columnas de 9 metros de altura, pasear por las pasarelas entre estas columnas iluminadas es sin duda un deleite para cualquier visitante. Es un reto buscar las cabezas de Medusa que hay en dos de las columnas. El palacio de Topkapi, la mezquita de Süleymaniye, y la torre Gálata son otros de los monumentos que no hay que perderse

2. Paseo en barco por el Bósforo. Es recomendable hacer el crucero cuando está atardeciendo, para verlo a la luz del día a la ida. Y de noche, a la vuelta, la iluminación de los puentes y edificios es espectacular. Para contratar estos cruceros hay que ir a Eminönü y una vez allí preguntar en los muelles, ya que hay varias compañías que ofrecen cruceros por el Bósforo.

3. Ver un concierto de música sufí, y la danza de los derviches giróvagos. También es divertido acudir a algún espectáculo de danza del vientre y bailes típicos turcos, aunque la mayoría de las veces estos shows están demasiado orientados al turismo y pierden un poco de encanto.

4. Salir una noche de copas por Beyoğlu para conocer de cerca la cara más moderna y underground de Estambul.

5. Probar el helado típico turco, las mazorcas de maíz, y los simit, una especie de roscos de pan recubiertos de sésamo que se venden en puestos callejeros. Y por supuesto degustar algunas de las delicias turcas que venden en el bazar de las especias.

6. Disfrutar de un baño turco en un hammam. Es súper relajante después de un día de turismo por la bulliciosa ciudad. Hay baños mixtos como el hammam de Suleymaniye.

7. Tomar un té y fumar una pipa de agua en la madraza Soguk Cesme Medresesi o en la tetería Lale Bahçesi.

8. Visitar la estación del Orient Express, el famoso tren de larga distancia que fue escenario de películas, novelas e incluso anuncios de televisión. La adaptación cinematográfica de la obra de Agatha Christie “Asesinato en el Orient Express” es, sin duda, la más conocida.

9. Perderse en el Gran Bazar.

10. Comprar un ojo turco. Es uno de los amuletos más típicos del país y según la tradición ahuyenta las malas energías.

 

Recomendaciones: regatear siempre, si no lo haces estarás pagando mucho más del valor real de las cosas. Las mujeres han de llevar pañuelo cubriendo la cabeza para entrar en las mezquitas. Ojo con los taxis, no suelen llevar taxímetro y es mejor negociar antes el precio.

 

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