Montmartre
Los mercados, ferias de artesanía e incluso viñedos urbanos que se pueden encontrar por sus concurridas callejuelas adoquinadas parecen fotografías en sí mismas.
Merece la pena calzarse unos zapatos bien cómodos y patear cada rincón, llenos de coquetas cafeterías, singulares boutiques y auténticas boulangeries (panaderías).
Montmartre se comprende de dos espacios muy diferentes. Por un lado está la zona que recuerda a ese tiempo de los cabarets y la magia nocturna, repleto de luces, y con algunas salas de fiestas aún vigentes. Son las proximidades de la plaza Pigalle, donde podemos encontrar el famosísimo Moulin Rouge, que identificaremos fácilmente, pues ha sido el escenario de películas memorables de la historia del cine. Sus espectáculos congregan allí a multitud de turistas noche tras noche.
Otro barrio completamente diferente parece ocultarse tras la subida de nada menos que 197 peldaños de una larga escalinata (para los más perezosos, existe un funicular). A ese otro lado se encuentra la parte más encantadora y con sabor de Montmartre, la de la Place du Tertre. En ella podemos disfrutar de un auténtico crêpe francés en alguna de sus terrazas o contemplar las pinturas de los artistas callejeros.
¿Quieres enamorarte en Montmartre? Móntalo tú mismo y descubre por qué querrás verlo cada noche…
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